ArgentinaCanadaAlberta, Montreal, Ottawa, Winnipeg ChileColombiaCroatiaCzech RepublicFranceGermanyHondurasIndiaChandigarh, Chennai, Delhi, Mumbai Israel |
MexicoNew ZealandPuerto RicoTurkeyUnited KingdomBirmingham, London, Manchester, West Yorkshire United StatesAtlanta, Baltimore, Boston, Chicago, Columbia MO, Des Moines, Houston, Lawrence KS, New York City, Philadelphia, Palo Alto, Portland , Portland, ME, Richmond VA, San Luis Obispo, SoCal, Twin Cities |
Iba caminando por una calle cuando le escuché: “!Oye! ¡Oye! ¡Espérate!¡Tu! ¡Espera!” Era casi de noche, y me puse tensa, mirando el suelo, haciendo un esfuerzo concentrado de no mirarle a esta persona que, seguramente, solo me iba a acosar, hacer algún comentario sobre mi cuerpo, o peor. Pero de repente, apareció en frente mío, bloqueando el paso. Miré por todos lados, buscando una salida, cuando me dijo: “!Te conozco!” Le miré bien, y así era: fuimos compañeros de curso, brevemente, hace años atrás, y se le había olvidado mi nombre. Ahora feliz por el reencuentro, nos pusimos a conversar de nuestras vidas, de los amigos, de todo lo que había pasado en el entremedio.
Nos despedimos, y seguí con mi camino, pero sentía rabia, rabia por el acoso que he tenido lidiar diariamente me había impedido hasta saludar a un amigo en la calle.
Desde Santiago decimos ¡No al acoso callejero!
Atrévete a contar tu historia
Esta historia de acoso callejero es en invierno, yo tenia trece años, una de mis amigas me pidió que la acompañe hasta su casa, caminamos por un parque cuando de la nada un hombre se acerca ha nosotras desde al lado, como saliendo de los matorrales, nos muestra su pene y nos dice unas groserías. No recuerdo bien que paso después, solo que corrimos, ninguna de las dos se lo dijo a nadie.